Alquilar una vivienda o un local comercial suele parecer un trámite sencillo: se firma un contrato, se entrega la fianza y listo. Sin embargo, muchos conflictos entre arrendador y arrendatario nacen precisamente de contratos mal redactados, incompletos o que nadie ha leído con calma.
En este artículo te contamos los 5 errores más frecuentes al firmar un contrato de alquiler y cómo evitarlos.
1. Firmar sin leer (o sin entender) todas las cláusulas
Puede sonar obvio, pero sigue siendo el error número uno.
Muchos inquilinos y propietarios:
- Solo miran el precio y la duración,
- Ignoran cláusulas sobre gastos, reparaciones, actualizaciones de renta, penalizaciones, etc.
- Y luego se sorprenden cuando surge un problema.
Cómo evitarlo:
- Lee el contrato con calma, línea por línea.
- Pregunta cualquier punto que no entiendas (no hay preguntas tontas).
- Si hay algo que “no te cuadra”, no firmes hasta negociarlo.
2. No dejar claros los gastos: ¿quién paga qué?
Otro clásico: nadie sabe quién paga:
- Comunidad
- IBI
- Seguros
- Reparaciones ordinarias y extraordinarias
- Suministros (agua, luz, gas…)
Si no se especifica bien, aparecen disputas. Por ejemplo:
“¿La reparación de la caldera la paga el inquilino o el propietario?”
Cómo evitarlo:
- El contrato debe decir claramente:
- Qué gastos paga el arrendador.
- Qué gastos paga el arrendatario.
- En caso de duda, pide que se añada una cláusula específica.
3. No regular las reparaciones y el estado de la vivienda
Muchas veces no se deja constancia del estado en que se entrega el inmueble:
- Muebles, electrodomésticos, posibles defectos ya existentes…
- Luego, al salir el inquilino, surgen problemas con la fianza.
Cómo evitarlo:
- Hacer un inventario detallado (si hay muebles, estado de paredes, electrodomésticos, etc.).
- Adjuntar fotos al contrato o al inventario.
- Establecer quién asume qué tipo de reparaciones:
- Pequeñas averías y mantenimiento habitual.
- Reparaciones estructurales o de elementos esenciales.
4. No pensar en la salida: penalizaciones y preavisos
Todo va bien… hasta que alguien quiere irse antes de tiempo.
Errores típicos:
- No definir plazo mínimo de permanencia.
- No pactar penalizaciones claras.
- No indicar el plazo de preaviso para terminar el contrato.
Cómo evitarlo:
- Incluir una cláusula sobre preaviso (ej. X días o meses).
- Establecer, si se quiere, una penalización razonable y proporcional.
- Dejar por escrito cómo se realizará la entrega de llaves y la devolución de la fianza.
5. Usar plantillas “copia y pega” sin adaptarlas a tu caso
Un error muy común es descargar un contrato de internet, cambiar nombres y firmar. Es posible que:
- Esté pensado para otra legislación o país.
- No se adapte al tipo de inmueble o situación.
- Incluya cláusulas nulas o abusivas.
Cómo evitarlo:
- Usa modelos actualizados y adaptados a tu jurisdicción.
- Personaliza las cláusulas según tus necesidades.
- Si tienes dudas, pide al menos una revisión profesional.
Conclusión: un buen contrato de alquiler es tu mejor seguro
Un contrato claro y bien redactado:
- Evita conflictos futuros.
- Protege tanto al propietario como al inquilino.
- Ahorra tiempo, dinero y preocupaciones.
En Altum Iuris podemos ayudarte a:
- Revisar tu contrato antes de firmarlo.
- Redactar un contrato de alquiler equilibrado y adaptado a tu caso.
- O, si lo prefieres, usar nuestra plataforma legal con IA para generar un borrador y luego dejar la revisión final en manos de un abogado.

